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LOS MUERTOS
Me duelen los muertos
los propios, los ajenos
los de ayer, hoy y mañana,
los desconocidos
y aquellos por conocer,
los que recuerdan la lejanía de la raza humana
en una violencia
ni siquiera concebida por Dios,
inventada por el hombre.
Sacia sus instintos
más densos en un baño de la sangre
que le suena a fiesta,
gala de los sentidos sin sentido
donde acuden Belcebú
y su corte de diablos
disfrazados de ángeles
para confundir al hombre
en su estado bestial,
con un libre albedrío que sólo le sirve
para parecerse más a sí mismo,
a su faz de inconciencia
y de absoluto desencanto
frente a su propia vida,
reflejo de sus miedos.
Asesinan al otro
sin la piedad que cabe en el alma
de cualquier ser
por rastrero que parezca.
Me duelen los muertos
Los del ayer, del hoy y del mañana.
Me duelen por ser propios
con sus visos retoñando en flores
mientras el dolor me aqueja
y sólo un grito de un basta ya
me consuela.
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